martes, 19 de agosto de 2014

La guardia municipal, en la mira

A seis años de su creación, tras el escándalo por las amenazas a periodistas, revisamos los puntos opacos de la historia y el presente de la Guardia de Seguridad Institucional.


Unas 15 cuadras al oeste de Blas Parera, a la altura de Estanislao Zeballos, en el Centro de Salud del barrio Las Lomas, Jonatan y Esteban (18 y 21 años), dos ex limpiavidrios hoy dedicados al cirujeo, narran su experiencia con la Guardia de Seguridad Institucional (GSI) de la Municipalidad de Santa Fe:
—La última vez que nos sacaron a éste le pegaron y a mí me sacaron las monedas. Trabajábamos en el semáforo de Salvador del Carril y Almirante Brown –dice Jonatan.
—Yo antes trabajaba en Alem. Nos trasladamos a Almirante Brown cuando la Policía y los municipales empezaron a sacar a los limpiavidrios. Los de la Primera nos sacaban la plata. Los municipales a lo primero te hablaban re bien, pero a la segunda vinieron re malos. A mí una vez me quisieron agarrar y me dijeron que si no me iba, me iban a meter un 22, una pistola, para armarme una causa. Se sentían como policías. Estaban con ellos, que nos daban cachetazos, y también nos amenazaban. Te decían que si no nos íbamos nos iban a agarrar y a llevar. Así no quedó nadie más.
—¿Tenían identificación?
—No, no tenían –señala Esteban–. “A nosotros nos mandó José Corral”, decían. Y nosotros les respondíamos que teníamos que laburar.
—¿Van a volver a limpiar vidrios?
—No, no fuimos nunca más. De todos lados nos corrieron. Ellos no quieren que haya limpiavidrios en Bulevar, en Alem y en Almirante Brown. Te dejan en lugares donde no pasa ni el loro.
—¿Tenían a quien recurrir?
—No, nadie. Le contábamos a ella, no le contábamos a nadie. Si vas a la comisaría te cagan a piñas.
La psicóloga Laura Delconte, integrante del equipo del Centro de Salud, explica que los jóvenes le relataron cómo en agosto del año pasado comenzó lo que ella caratula como “hostigamiento”. Y luego da cuenta de cómo les fue en la inserción al programa que abrió la Municipalidad para ellos: “Primero mantuvimos una reunión en Acción Social de la Municipalidad, para convenir la inserción en el programa ‘Calles seguras, infancia y juventudes protegidas’. Primero, calles seguras, después vemos lo otro”, rió Laura, “Hicimos esa reunión, relevaron los datos de los chicos, se pensó cómo situar a cada uno, por la edad y el perfil. De ahí nos mandaron a la oficina de empleo, para que se registren. Eran cuatro los chicos, todos tenían actividad en el semáforo. Dejé mi teléfono y después mandé un mail para saber qué pasaba con el trámite. Nunca me contestaron. No es que fueron solos, la gente de la Municipalidad habló conmigo. No pasó absolutamente nada, y yo no voy a insistir en una propuesta precarizante, porque no iguala en absoluto el dinero que los chicos obtienen en la actividad del semáforo. Y es algo que ellos eligen, en el tiempo que ellos eligen y en el lugar que ellos eligen. Limpiar vidrios es un trabajo, y si vas a decir que no se puede hacer un trabajo porque se muere una persona no se puede hacer más ningún trabajo: no pueden haber albañiles ni nada. En vez de proteger a los chicos, se los corre de hacer la actividad”. 


Los múltiples cuestionamientos a la GSI comenzaron a tomar relevancia a partir de una serie de llamados telefónicos plagados de amenazas e insultos a un programa de la madrugada de la FM Sol 91.5, Sol de Noche, y una patoteada a uno de sus periodistas, Alejandro Paganelli, en la madrugada del 31 de julio. Luego, prácticamente todos los actores políticos y sociales de la ciudad se pronunciaron respecto de este cuerpo creado en 2008 con el solo fin de proteger los recursos humanos y materiales del municipio. Desde el Concejo, en conferencias de prensa simultáneas el 6 de agosto, la oposición solicitó la intervención del área y la interpelación de los funcionarios políticos responsables, no sin recordar que ya en marzo de 2013 se pidieron al Ejecutivo informes sobre el tema, sin respuesta alguna; el oficialismo destacó las intervenciones de la GSI a partir del trabajo del Centro de Monitoreo de Videovigilancia, repudió las intimidaciones a los periodistas y recordó que el Ejecutivo inició una investigación y sumario interno por los incidentes y que apartó a Federico Miranda, un agente de la GSI involucrado; el Inadi y varias organizaciones sociales denunciaron una retahíla de abusos y pusieron en el tapete la directa disolución de la Guardia y la solicitud de renuncia para su primer responsable directo, el subsecretario de Prevención y Seguridad Ciudadana, Rubén Sebastián Montenotte.
Lo que era un rumor bastante elevado en los barrios había terminado en una explosión.

Cuidar el coche
En la conferencia de prensa oficialista, se llegó a señalar que la GSI interviene con los limpiavidrios y cuidacoches para proteger a los “titulares de los autos” de “situaciones de violencia”. En una nota de Hipólito Ruiz del 1de marzo para el diario Uno, la crónica periodística ya había reseñado qué pasaba con los limpiaviadrios. Maximiliano, de 24 años, limpiavidrios en Iturraspe y López y Planes, contó que “Venimos a la mañana y limpiamos hasta las 10, que llega la guardia. Después podemos aprovechar un rato al mediodía, cuando se van a comer. Y a la tarde también. Pero no nos quieren dejar trabajar. Yo entiendo cuando me dicen que es su trabajo venir a sacarnos, pero también les pedimos que nos entiendan. Tengo que darle de comer a mi familia”. Uno de sus compañeros, César (16 años), agregó que la GSI le incautó sus elementos de limpieza tres veces, en ese mes, mientras que Elías (17 años), de barrio Cabal, también señaló que se anotó en “Calles seguras”, pero que “No me llamaron nunca y yo tengo que tener un ingreso para poder ayudar a mi familia”.
El GSI Mario Martínez, durante la campaña para diputado nacional de Mario Barletta.

Por fuera de estos testimonios, que se suman a los de Jonatan, Esteban y Laura, la fundación Ejercicio Ciudadano, de Rosario, encargada de supervisar “Calles Seguras”, ofrece algunos datos. En su web se notifica que en la cuenta corriente en la cual los santafesinos depositan sus donaciones para sostener el plan, al 16 de enero de 2014 habían ingresado$68.670, de los cuales fueron erogados $46.931,29, fundamentalmente en remeras, palas, horquillas y guantes. También se señala que en los primeros tres meses un total de 155 personas ingresaron al programa, las cuales realizan diversas tareas obteniendo su estipendio a partir de iniciativas solidarias de empresasy organizaciones civiles, el plan Más y Mejor Trabajo de la Nación y la construcción depavimento y cordones cuneta.
En diálogo con Pausa, la secretaria de Gobierno de la Municipalidad, María Martín, explicó que después del fallecimiento del limpiavidrios Marcelo Giménez el 13 de agosto de 2013, tras ser embestido por un camión en avenida Alem, “Tomamos la determinación de ver qué programa podíamos implementar a fin de evitar que esos chicos estén en esa situación de peligro y de riesgo”, en referencia a “Calles seguras”. “Quizás es más sencillo invisibilizar el problema y no hacerse cargo de una situación que es muy difícil para todas las ciudades y que tiene complejidad porque son chicos en situación de riesgo concreto. Queríamos que con la muerte de Marcelo Giménez hubiera un antes y un después. Quien ejecuta el programa ‘Calles Seguras’ es la Secretaría de Desarrollo Social, y lo que hace la GSI es evitar que vuelvan a esa situación de calle, que es una situación que nosotros consideramos riesgosa. Por supuesto que hay protocolos de actuación, en los cuales existe un deber de conversar y pedir por favor que se reintegren al programa”, aclaró.
Martínez en Playa Norte, en un día de demoliciones.

—¿La GSI hace uso de la fuerza física?
—Nosotros no tenemos conocimiento de ninguna situación de abuso. La GSI acompaña los procedimientos, pero de ninguna manera nosotros tenemos conocimiento de que haya esas instancias de abusos. Es más, nos interesa que, en caso de que así fuera, nos lo hagan llegar. Para nosotros es muy importante porque son colaboradores en una problemática que es muy compleja: el abordaje integral de la seguridad. Su trabajo está asociado a eso. El municipio ha tomado acciones concretas para abordar el problema de la seguridad a partir del desarrollo de políticas sociales: los programas urbanos integrales, que se implementaron en Coronel Dorrego y en Barranquitas, pretenden una intervención de Estado desde el desarrollo social, la jerarquización de los espacios públicos, la accesibilidad, la regularización dominial. Se ha invertido mucha plata en esos lugares. Lo mismo ha ocurrido con los Jardines Maternales, que se ubican en el Oeste y el Norte. Y la GSI tiene tareas específicas que tienen que ver con colaborar desde las acciones concretas que desarrolla el municipio a partir de la prevención con elementos tecnológicos, como el Centro de Monitoreo.
La concejala oficialista Adriana Molina hizo un fuerte hincapié en la actividad de la GSI en el Centro de Monitoreo, donde 30 efectivos continuamente escudriñan las 93 cámaras de seguridad del municipio, las alarmas y los botones de pánico para mujeres víctimas de la violencia familiar. Enumeró para el primer semestre de 2014 unos 294 eventos registrados por las cámaras, que resultaron en 213 llamadas al 911, 74 activaciones de los botones de pánico, 95 activaciones de las alarmas en colectivos monitoreados, 928 activaciones de alarmas en las 72 escuelas bajo control, 3 en los centros de salud, 25 en las alarmas comunitarias y 120 requerimientos de imágenes por parte de la justicia, entre otras cifras.

La explosión
Respecto de las denuncias a la GSI, Molina señaló que “Lo peor que podríamos hacer es deslegitimar, criminalizar, discriminar a los trabajadores, hombres y mujeres municipales que están cumpliendo su función. Creemos que estos no son temas electorales y que, en todo caso, aquellos que quieran tomarlo así están largando una campaña política un año antes de lo que debería ser: que se hagan cargo de esto. En un Estado de derecho, que defiende los Derechos Humanos, no es posible discriminar, y se está discriminando. Los términos que se utilizan para referirse a los trabajadores municipales llaman a la reflexión. Discriminarlos al hablar de grupos amenazantes, oscuros, sin decir exactamente a qué se refieren... ¡Estamos hablando de familias de nuestras ciudad!”.

Martínez, a la derecha, durante la retirada de la GSI tras el intento de desalojo en El Birri.

Al mismo tiempo pero en otra conferencia de prensa, el concejal opositor Ignacio Martínez Kerz indicó que “Hace 370 días que no contestan el pedido de informes sobre la GSI que no solamente votaron los concejales de la oposición. Los que están diciendo que esto es una cuestión política, que son concejales del oficialismo, votaron a favor de este pedido de informes. Pedimos también el desplazamiento del funcionario político que tiene a su cargo esta fuerza, que hoy está actuando como una patota, esa es la pura verdad”.
Pocos minutos después, en otra conferencia de prensa en la delegación local del Inadi, ofrecieron su palabra la titular, Stella Vallejos, junto a integrantes de la Asamblea por el Derecho a lo Público, Proyecto Revuelta, Manzanas Solidarias, el Foro contra la Impunidad y por la Justicia, el Centro Cultural y Social El Birri y el Camco. Allí Vallejos narró cómo presenció una serie de intimidaciones de integrantes de la GSI sobre dos limpiaviadrios. Luego, el abogado Guillermo Munné y Liliana Berraz, de Manzanas Solidarias, describieron diversos aprietes sufridos por los vecinos de Playa Norte y Bajo Judiciales, durante el proceso de desalojos y demoliciones de viviendas que se inciara en 2008. Por su parte, Erica Estalquer, de la Asamblea, manifestó que la GSI amedrentó, junto a adicionales de la Policía, a los defensores del Parque Alberdi y que por ello se realizaron denuncias penales con el registro fotográfico pertinente. Juan Manuel Chuard, de Camco, denunció desde su organización que “estos atropellos vienen pasando desde hace rato, desde 2008, en los distintos barrios de la ciudad. Algunos lugares fueron muy afectados como Varadero Sarsotti, Centenario, Alto Verde, San Agustín II, Las Lomas” además, agregó que hizo una denuncia ante el Ministerio Público de la Acusación por intimidación y abusos sobre personas de la Asamblea. Camila Blanc, de Proyecto Revuelta, notificó que presentaron un pedido amparo ante la Justicia para poder ingresar al campo de refugiados donde habitan los vecinos inundados de la Vuelta del Paraguayo, a la vera de la ruta 168, que se encuentra custodiado por la GSI, que se arroga el derecho de pedir identificación a quien quiera ingresar al predio cercado, así sea para entregar donaciones. Todos coincidieron en un punto: el accionar de la GSI es antidemocrático, debe ser disuelta y su conductor, Montenotte, debe renunciar.
—¿Por qué se producen estas denuncias?
—Muchas de ellas están en una instancia judicial, nosotros siempre hemos colaborado con todo lo que tiene que ver con la clarificación –respondió María Martín–. Tenemos protocolos de procedimientos claros por las situaciones difíciles que tienen que atravesar las personas ante una emergencia, como una crecida de río, que cambia el hábitat al que están habituados. Es importante que haya un orden, porque sino también existen situaciones de riesgo. Es necesaria la presencia de la GSI incluso por la propia convivencia.

Martínez con los cuidacoches de Parque Alberdi, el día de los incidentes.

—¿Por qué no pueden ingresar los integrantes de Revuelta?
—Hay un procedimiento de actuación que determina si pueden ingresar o no. Ellos si piden autorización pueden ingresar. No hay una orden expresa de que no ingresen.
—Los inundados están rodeados con una reja. ¿Por qué?
—Eso es una cuestión de seguridad. Están en una zona inmediata a la ruta 168. Y también para que no ingrese cualquier persona que pueda generar algún disturbio o algún hecho.
—¿Por qué la GSI rodeó el mástil de Parque Alberdi el 20 de junio, durante un acto de los asambleístas?
La GSI tiene entre sus funciones cuidar el espacio público y tener presencia. En esto hay que ser muy responsables respecto de la estigmatización. Son trabajadores municipales, tienen una función que cumplir, respetar los protocolos, cuidar el espacio público.
—¿Por qué no llevan identificación?
—Estamos trabajando para que próximamente lleven identificación. No es una práctica común en todos los empleados municipales.

Camperas negras
Seis años de existencia tiene la GSI. Durante ese lapso, sus funciones crecieron significativamente, y las denuncias también. De ser poco más que custodios, según la reglamentación vigente, los guardias ahora trabajan en tareas coordinadas con la Policía –casi en connivencia para el exceso, según los testimonios– y son uno de los soportes de la amplia tarea del Centro de Monitoreo en Videovigilancia. En el reverso, su presencia en los barrios del noreste, en el intento del desalojo de El Birri, en las trifulcas en el Parque Alberdi o en el Club Náutico Sur, en el predio de refugiados de la Vuelta del Paraguayo (ver aparte) deja mucho que desear y abre un interrogante. En los incidentes, ¿se trata de un grupo aislado cuya acción se corre de la raya –del protocolo y los procedimientos–, tal como lo afirman los concejales oficialistas y opositores, o estamos frente a un soterrado, aunque a veces indiscreto, método sistemático? Cualquiera sea la respuesta, es claro que la actividad de estos agentes, sin identificación, que suelen usar camperas negras y circular en vehículos municipales sin numeración, requiere una revisión urgente. Mucho más veloz que todo el tiempo que insumió el pasaje del silenciado murmullo en los barrios a la explosión pública de las amenazas radiales.

Buscando a Martínez
Los empleados de la GSI son 200. Durante la jornada rotan: 30 están en el Centro de Monitoreo y 60 en las calles. Para su actividad, el municipio asignó este año $3.092.500, destinados a la compra de diez camionetas.
Como coordinador de la GSI reviste Mario Juan Manuel Martínez, denunciado junto a Montenotte por su accionar en Playa Norte y Bajo Judiciales. Martínez tiene además un don, el de la ubicuidad. En casi todos los hechos en los que se apunta a la GSI está presente (y de ello damos varios registros fotográficos).
Playa Norte y Bajo Judiciales, 2013: junto a Montenotte fue denunciado penalmente por abuso de la autoridad, amenazas agravadas y violación de los deberes de funcionario público, una vez agotadas las vías administrativas de reclamos en la Dirección de Derechos Ciudadanos municipal. Los vecinos aseguraron que se los instigó a demoler sus casas para desalojarlos y mudarlos al barrio Los Quinchitos y que también, como incentivo, se les ofreció dinero, sin ningún tipo de registro o documento que avale. También, que manifestó tener control sobre la realización de arrestos por parte de la Policía
El Birri, 2013: también junto a Montenotte, y a un nutrido grupo de integrantes de la GSI, Martínez participó del violento intento de desalojo ocurrido en la Estación Mitre. En esa ocasión actuó mientras Montenotte circulaba por el lugar fungiendo de coordinador de las acciones de la Policía de la Provincia, tal como se evidencia en diversos videos y notas periodísticas de la época.
Parque Alberdi, 2014: Martínez fue identificado por asambleístas, y periodistas de Pausa, realizando amenazas y generandoprovocaciones sobre los acampantes. Un cuidacoches del lugar, en un video depública circulación, denunció explícitamente que le entregó $200 para que realice disturbios con el fin de deslegitimar a los manifestantes. En diálogo con Pausa, los cuidacoches de la zona ratificaron la versión, de la que también se hicieron coro los asambleístas en la conferencia de prensa del Inadi.


Campo de refugiados de la Vuelta del Paraguayo, 2014: Martínez fue reconocido por periodistas de Pausa solicitando identificación para poder ingresar al predio.
Club Náutico Sur, 2014: Víctor Haimovich, socio del club, señaló a la FM Sol 91.5 diversos aprietes y amenazas por parte de Martínez y la GSI, quienes dentro del predio del club le propinaron “puntapiés y cortitos en las costillas”. Los hechos ocurrieron en una turbamulta que se produjo el 5 de junio durante una disputa judicializada por los límites entre el Parque de la Constitución y el club.
Más allá de que desde el municipio se asegure que el ingreso a la GSI se hace por medio de un riguroso concurso, y que luego los integrantes cursan diversas capacitaciones que pasan, entre otras, por la formación en Derechos Humanos, recursos lúdicos y trata de personas, en el caso de Martínez también se puede indicar otra virtud: su inquietud cívica y política, que se expresa en su compromiso con la Juventud Radical de Entre Ríos y sus fotos junto a Mario Barletta durante sus recorridas de campaña, cuando fue candidato a diputado nacional.

En Pausa #139, miércoles 13 de agosto de 2014. Pedí tu ejemplar en estos kioscos.

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