martes, 27 de diciembre de 2011

Continuidad de las gestiones locales


Si bien la oposición controlará las dos cámaras durante el período 2011-2015, el Frente Progresista retuvo los principales ejecutivos. Cómo quedan el gabinete y la Legislatura.

Por Ezequiel Nieva

Antonio Bonfatti, Hermes Binner, Miguel Lifschitz, Agustín Rossi, Omar Perotti, María Eugenia Bielsa, Mario Barletta: esos fueron los nombres rutilantes del 2011. Todos jugaron fuerte en las urnas y salieron favorecidos, aún con derrotas que pueden interpretarse como parciales o circunstanciales. A poco del cierre de un año con cuatro paradas en las urnas –dos elecciones provinciales y dos nacionales –, un análisis de lo que ganó y perdió cada sector y una pintura de lo que viene a partir de 2012.

El frente fue a la interna
Las internas de mayo reflejaron los liderazgos territoriales de los principales dirigentes del Frente Progresista. Binner impuso a su ministro como gobernador y ratificó que conduce el oficialismo en la provincia, ya que está en condiciones de traccionar por el candidato de turno, como hizo en 2009 con Rubén Giustiniani. El mandatario saliente había dejado en manos de Lifschitz el armado en Rosario y el intendente de la ciudad del sur también logró su objetivo, con un claro triunfo de Mónica Fein: primero sobre el radical Jorge Boasso en la interna y después contra el “Tigre” Cavallero. En Santa Fe, Barletta reafirmó su dominio territorial. Pero la abrumadora ventaja de su candidato José Corral –luego vencedor en las generales– sobre el ministro Pablo Farías, apoyado por Binner, reveló que el radicalismo es percibido por el electorado como una fuerza que no trasciende los límites de la ciudad.
Binner, Lifschitz y Barletta revalidaron sus triunfos de 2007; el gran derrotado fue Giustiniani, tercero en las primarias. Barletta conservó su poder en la capital y la UCR ingresó en julio siete de los ocho senadores con los que contará Bonfatti a partir del 11 de diciembre. Binner había planteado la elección provincial en clave de “plebiscito”. Nunca pronunció esa palabra, pero anticipó que una derrota de Bonfatti lo dejaría sin legitimidad participar de la carrera presidencial. Ni bien su ministro ganó la provincia, lanzó su candidatura y terminó en el segundo puesto en las elecciones del 23 de octubre. En el camino rompió lazos con la UCR nacional –por el acuerdo entre Ricardo Alfonsín y Francisco De Narváez–, instaló su figura en todo el país y quedó en condiciones de dar una pelea en 2015.
En Santa Fe, Corral ganó con claridad. La capital provincial sigue siendo el distrito más difícil para el socialismo y, a la vez, uno de los pocos en los que la UCR pudo imponer su estrategia. El intendente, a diferencia del gobernador, está habilitado para buscar la reelección; Barletta prefirió ir por todo y se quedó casi sin nada. Después de la derrota de mayo, no participó como candidato a diputado nacional y tampoco negoció un lugar en el gobierno de Bonfatti. La conducción del partido a nivel nacional lo rescató como candidato a suceder a su actual titular, Ernesto Sanz; esa interna –a la que llega casi sin oposición– se resolverá el 16 de diciembre. Al ex rector de la UNL le queda el consuelo de haber vencido a Bonfatti en la ciudad por diez mil votos: 41 mil a 31 mil.

PJ: nuevos y viejos líderes
La escisión del PJ apenas iniciado el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner tuvo en Santa Fe particulares vicisitudes. Corazón del alzamiento sojero de 2008, la provincia alimentó las expectativas del Peronismo Federal, fenómeno hoy casi disuelto. El triunfo de Carlos Reutemann en las legislativas de 2009 y la paliza que recibió el kirchnerismo –tercero en senadores y diputados– fue un cimbronazo para los seguidores de la presidenta. A partir de ese momento dejaron de lado sus diferencias internas y comenzaron a diagramar el armado electoral para 2011.
En febrero llegaron a un acuerdo: competir todos por dentro del partido en las primarias provinciales y acatar la estrategia nacional de Casa Rosada. A ese acuerdo –propiciado por Agustín Rossi, que amagaba a participar de las elecciones por afuera del PJ– lo acataron todos –incluso el reutemista Juan Carlos Mercier– excepto Jorge Obeid, quien bajó su candidatura y denunció una “proscripción” de la Casa Rosada. La interna la ganó Rossi, pero su candidatura quedó debilitada por dos motivos: el enfrentamiento con otro hombre del riñón K –Rafael Bielsa– y el crecimiento de Miguel Torres del Sel, que captó el voto peronista anti-K.
Entre las primarias y las generales se produjo el cierre de las listas para las elecciones nacionales. La presidenta convocó al otro derrotado –el rafaelino Omar Perotti– para encabezar la lista de diputados nacionales. Ese gesto, la notable elección de María Eugenia Bielsa el 24 de julio –ganó en diputados y fue la tercera persona más votada– y la magra cosecha propia pusieron en jaque a Rossi. Los liderazgos de Perotti y Bielsa –sustentados por sus votos, uno traccionado por el aluvión Cristina, la otra en la provincia y en base a la buena imagen que dejó como vicegobernadora– parecían imponerse, pero en la primera pulseada post-23 de octubre –por la presidencia de la Cámara baja provincial– el “Chivo” se impuso a la hermana de Marcelo y Rafael.

Una Legislatura inédita
Bonfatti gobernará con la Legislatura en contra. El PJ ganó la Cámara de Diputados y obtuvo 11 de las 19 bancas del Senado. El PRO quedó segundo para gobernador por la histórica elección de Miguel Torres del Sel –estuvo a 60 mil votos de ganar la provincia–, no obtuvo ninguna banca en la Cámara alta, pero ingresó siete diputados: cuatro peronistas disidentes y tres macristas. En la Cámara baja, el Frente Progresista contará con 15 diputados sobre 50. El PJ, con sus diferencias internas a la vista, tiene los otros 28.
La lista del Frente Santa Fe para Todos, liderada por María Eugenia Bielsa, logró 581.363 sufragios. El Frente Progresista 550.882. Y el PRO, en esa categoría, 246.445: menos de la mitad de los que obtuvo Del Sel. Las consecuencias de la boleta única –el corte obligado y la dispersión del voto hacia las figuras, en detrimento de las estructuras– se hicieron ver. Proyecto Sur logró 60.426 votos y se quedó sin banca por un fallo de la Justicia Electoral que no pudieron –o no quisieron– revertir los diputados electos (ver recuadro en página 5).
El bloque mayoritario del PJ es heterogéneo: 14 diputados participaron de las primarias por la lista de Rafael Bielsa, siete por la de Agustín Rossi, cinco por la de Omar Perotti y dos formaron parte de la lista kirchnerista Jóvenes para la Victoria. Pero entre el 24 de julio y el 2 de diciembre –cuando se eligieron las autoridades de la cámara ya con su nueva composición– hubo movimientos internos que alteraron la distribución del poder al interior del bloque. Ahora el sector de Rossi, liderado en el recinto por Luis Rubeo, cuenta con 16 legisladores –los propios, los jóvenes y los que responden a Alberto Maguid y Oscar “Cachi” Martínez (ver página 5)– y el de Bielsa con 12.En el bloque del Frente Progresista hay ocho radicales, cuatro socialistas y tres aliados.
En el Senado, de las 13 bancas que el PJ puso en juego el 24 de julio, retuvo 11. Dos históricos de los años de Reutemann volverán a la cámara el 11 de diciembre: Armando Traferri (San Lorenzo) y Joaquín Gramajo (9 de Julio). Lograron su reelección nueve justicialistas –Alberto Crosetti, Eduardo Rosconi, Alcides Calvo, Ricardo Kaufmann, Rubén Pirola, José Baucero, Danilo Capitani, Cristina Berra y Hugo Pucheta– y dos radicales: Felipe Michlig y Rodrigo Borla. En Rosario arrasó Lifschitz, el único socialista que ocupará una banca el Senado. En La Capital venció el presidente de la UCR provincial Hugo Marcucci; así, el Frente Progresista se quedó con una banca que por 28 años estuvo en poder del PJ, en los dos últimos períodos ocupada por el reutemista Juan Carlos Mercier.

Radicales en el gabinete
Bonfatti se tomó cuatro meses para anunciar su gabinete; entre tanto negoció con sus socios del Frente Progresista y con su propio partido. A los radicales les otorgó tres ministerios y sació sus reclamos, que se hicieron sentir fuerte después de las elecciones de julio y a pesar del enfrentamiento a nivel nacional. En todo momento, de uno y de otro partido aclararon que los dos escenarios no están conectados y separaron así la disputa Binner-Alfonsín del armado local. Además, el nuevo mandatario ratificó a la mayoría de los actuales equipos de gestión, a los que sumará referentes de las fuerzas menores que integran el Frente Progresista.
Los ministros radicales pertenecen a tres sectores distintos: Carlos Fascendini (Producción) es un referente histórico del centro norte; fue intendente de Esperanza por tres períodos consecutivos, senador departamental y diputado provincial. Julio Schneider, del Grupo Universidad, será el ministro de Obras Públicas en reemplazo de otro radical del mismo sector: Hugo Storero. Julio Genesini será el ministro de Trabajo en reemplazo de Carlos Rodríguez; pertenece al sector de la UCR conocido como MAR (Movimiento de Acción Radical), liderado por el diputado Santiago Mascheroni.

Chau Mercier
Ocupa cargos públicos desde la dictadura: fue director del Banco Provincial y ministro de Hacienda. Ocupó la cartera dos veces más, en las gestiones de Carlos Reutemann. Y también Obras Públicas, en el primer mandato de Jorge Obeid. Dos veces senador. El 10 de diciembre dejará esa banca y por primera vez en tres décadas estará en el llano.
Juan Carlos Mercier se presentó como precandidato a gobernador y salió último del Frente Santa Fe para Todos, detrás de Agustín Rossi, Omar Perotti y Rafael Bielsa. Obtuvo 11.643 votos, apenas el 1,68% del total logrado por el PJ.

Publicada en Pausa #88, miércoles 7 de diciembre de 2011

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